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Red Alma Femenina

Acompañamiento para la Violencia de Género, Asociación, Cursos y Talleres, Feminismos/Proyectos de género, Salud y bienestar
Bogotá / Colombia

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Sobre mí

Somos una red vital de mujeres que brindan bienestar y felicidad a otras mujeres. Para cumplir con nuestro objetivo de una mujer feliz cada día, realizamos actividades creativas y solidarias  como talleres de biodanza, crecimiento personal y autoestima en fundaciones femeninas y en barrios vulnerables.

El objetivo principal de la Red Alma Femenina es aumentar el acceso de las mujeres a actividades y servicios, enfocándonos en cuidado personal, desarrollo de plan de vida, actividades de afianzamiento en valores familiares, salud sexual y reproductiva y procesos de capacitación que fortalecen  a las mujeres en sus dimensiones personal, familiar, social y empresarial.

 

Nuestra aportación a la campaña Mujeres que crean contra la violencia de género es este manifiesto escrito por un hombre, un escritor colombiano llamado Enrique Patiño:

MANIFIESTO DEL NUEVO HOMBRE

Carta de principios del hombre del Siglo XXI, que no cree en la supremacía de un género sobre el otro.

Lo que los hombres respetamos

Los hombres del siglo XXI respetamos a las mujeres. Las consideramos nuestras iguales y nuestras pares.

Creemos en la complementariedad y no en la supremacía de uno sobre otro.

Derribamos la barrera que otros han impuesto de creer que están al servicio de los hombres. En lugar de eso cimentaremos el desarrollo en paralelo de proyectos de vida conjuntos, conservando los de cada uno, ya sea en un propósito común o por aparte, pero siempre a partir del respeto al crecimiento de cada uno.

Respetamos a los hombres que las respetan. A los que cuentan con su opinión y asumen la igualdad salarial y de género como un asunto sin discusión.

A los que entiendan que el hogar es un espacio en el que es posible crecer como pareja y no como un lugar para subyugar a nadie. A los que se involucran en la crianza, a los que expresan ternura, a los que se permiten el perdón y abrazan el diálogo por sobre los golpes.

Respetamos a los que alzan la mano para ayudar, para proteger, para cobijar, para guiar, para dar alivio. A los que expresan su afecto y saben escuchar o se toman el tiempo para hacerlo. A los que rompen los estereotipos. A los que aman.

Lo que los hombres no respetamos

Los hombres de hoy no creemos en la historia de que ellas vienen de nuestra costilla ni de que son nuestra media naranja: son independientes y no están sujetas a nuestras decisiones. Por el contrario: cuando sus proyectos de vida confluyen con los nuestros nos hacemos más fuertes.

No respetamos a los hombres que se atreven a resolver sus conflictos alzando la mano contra ellas por inseguridad, presunción de poder o por un legado generacional en desuso.

No respetamos a aquellos y aquellas que repiten el esquema de creer que no podemos entrar a la cocina, que no sabemos asumir la crianza, que no debemos expresarnos ni permitirnos la sensibilidad. No creemos que ser macho implique la violencia bajo ninguna circunstancia ni creemos ya en la palabra macho como sinónimo de virilidad. Es más, la erradicamos. Creemos sí en la masculinidad y en la feminidad como dos fuerzas complementarias.

No respetamos tampoco a los que caen en el lugar común de los chistes sexistas porque eso no es humor: es burla sin fundamento. Menos resistimos a los que las ven como un objeto.

No toleramos ni a los hombres ni a las mujeres que creen en el castigo físico como forma de educación porque sabemos que deja consecuencias graves en el desarrollo emocional del agresor y de la víctima en un futuro. Tampoco apoyamos el licor como excusa de la violencia.

No queremos tampoco a los que se llaman reyes del hogar porque las monarquías se han ido aboliendo y ni reinas ni reyes son útiles. Solo lo son las parejas que se apoyan para crecer y los sujetos individuales que aportan a la comunidad, al medio ambiente y a su entorno.

No defendemos a los individualistas, a los egoístas, a los avaros de corazón ni a los que no se permiten expresar el afecto.

Ya es hora: es el siglo del nuevo verdadero hombre. Del que construye. No del que impone, golpea y acalla.

Cada uno de nosotros que dé el paso presiona para que sea realidad el fin de la violencia en otros congéneres y para avanzar realmente a favor de la real equidad de género. Entre más seamos, más solos quedarán los agresores y más fuerza tendrán las mujeres para denunciarlos y romper con el ciclo de violencia. Nuestro apoyo hará la diferencia.

Enrique Patiño,

Escritor Colombiano

 

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